El casco antiguo de Finestrat es, sin duda, uno de los más bellos y singulares de la Costa Blanca. Dispuesto de forma escalonada sobre un enorme talud rocoso conocido como La Penya, sus calles estrechas de origen árabe están salpicadas de fachadas de vivos colores y cuidadas plantas que invitan al viajero a perderse sin prisa. A medida que ascendemos, descubrimos pequeñas plazas llenas de encanto, miradores que se abren a la bahía y vestigios históricos que relatan el pasado defensivo de la villa. La silueta única del pueblo, recortada contra el majestuoso Puig Campana, ofrece una postal inolvidable tanto de día como al atardecer.